Una reflexión sobre la voracidad de la pornografía a la luz de Proverbios 7.
Una de las cualidades de la Biblia es su relevancia. Su mensaje es hoy más relevante que nunca ante los desafíos contemporáneos. Uno de estos es la pornografía que afecta tanto a hombres como mujeres, sin distinción de ninguna edad. Es diabólicamente feroz, pero que es posible domar y vencer en Jesucristo.
En Proverbios capítulo 7, encontramos un consejo dirigido a un joven soltero sobre la pureza sexual, que aplica perfectamente también a la mujer. En los capítulos previos vemos el corazón de este padre:
¡Aléjate de ella! ¡No te acerques a la puerta de su casa! (5:8).
Pues la ramera va tras un pedazo de pan, pero la mujer ajena busca tu valiosa vida. (6:26).
Crudo y honesto. Como a veces debe hacerse al aconsejar sobre sexualidad. Atención: el autor no está diciendo que la mujer es la mala y el joven es la inocente víctima, sino que este tipo de mujer (o varón) es un peligro mortal. Así es la pornografía. Y, como bien sabrás, esta fiera no caza sola, lo suele hacer en manada, entiéndase masturbación, vergüenza, aislamiento y culpa falsa.
Esa tarde por la barriada
La intención de este papá es proteger a su hijo. Él no lo está previniendo acerca de una prostituta, sino de una mujer casada pero adúltera. Para él, la única forma de salir airoso es siendo sabio, de lo contrario, caerá. Ahora bien, esto puede sonar hoy inservible ante el bombardeo digital que tenemos desde las plataformas y dispositivos, con contenido explícito o sutil. Inicié planteando que la Biblia es relevante, la cuestión es cómo luce esa sabiduría para que nos permita vivir en pureza ante la pornografía que ablanda sus palabras (v.5).
Son alrededor de las 6:45 p.m. el papá observa por la ventana a un grupo de muchachos y ve a uno que se dirige a la casa de una vecina a esa hora en la oscuridad y tinieblas (v.9). Esta vecina no es sedentaria ni tímida, al contrario, el adjetivo que se utiliza para describirla es descarada, acecha esperando atrapar al primero que pase (v.12).
Esa tarde por la barriada ella con un beso vulneró las defensas del joven (v.13). El resto es historia, la fiera lo tenía donde lo quería. Mientras escribo esto veo a un grupo muchachos jugando fútbol a un costado de mi casa, tal como en el capítulo siete, cualquiera de ellos es vulnerable a la pornografía. Un clic puede tirar abajo todas las medidas y tácticas; su efecto destructivo en el cerebro es comparable al de una droga.
Un dato adicional es que esta mujer es religiosa; no es una pagana, sino que afirma abiertamente “vengo de la iglesia” al decir que ha cumplido sus votos. Ella no es sabia porque no hay temor de Jehová en ella, pero es astuta y perversa. Remata a su víctima con estas palabras:
¡Tú eres precisamente al que estaba buscando! ¡Salí a encontrarte y aquí estás! (v.15).
El mortal desenlace
Desde que se encuentran ella es la que lleva el hilo de la conversación, le pinta un escenario romántico y lleno de pasión. Lee con mucho cuidado los versículos 16 al 20, le dice al muchacho cómo tiene el cuarto preparado para ellos. Ella patrocina todo. Ponle entonación a la siguiente paráfrasis: “Quédate hasta mañana, mi marido no está y no vuelve hasta la otra semana”.
Este muchacho imprudente piensa que tiene el control de la situación, pero está próximo a ser devorado. Es similar con el contenido pornográfico, tiene una voz seductora: “Puedes ver o leer un poco, no pasa nada, solo un poco y ya…”. La fuerza de la pornografía es alimentada por nuestro propio pecado de acuerdo a lo que enseña Santiago (1:14-15):
Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado…
El muchacho fue devorado. Cayó en la trampa. No podemos ignorar que esta señora está conscientemente siendo adúltera pese a todo lo que eso conllevaba. La infidelidad es una locura, es como una bomba que cuando estalla destruye todo alrededor. Sin duda, en esos momentos de lascivia y erotismo el muchacho no veía realmente que era como un buey que va al matadero… (v.22).
Ella también es ingenua olvidando que primeramente el papá la estaba observando, los otros jóvenes, los vecinos, etc. Difícilmente su marido no se enteraría. Al final, el papá concluye de esta forma (v.25):
No se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te extravíes en sus sendas.
Es un eco de las palabras de Jesús sobre ser radical ante el pecado (Mt. 5:27-39). La pornografía caza tal cual lo ha descrito Proverbios 7, seduciendo, envolviendo, ofreciéndose gratuita y accesible. Destruye individuos, noviazgos, familias, y ministerio. Si no tomas medidas radicales te aniquilará (v.27):
Su casa es el camino a la tumba. Su alcoba es la guarida de la muerte.
Duelo de fieras
Además de nuestra carnalidad, la pornografía es patrocinada por alguien ya conocido. Detrás de toda esta industria billonaria y engranaje que arroja métricas[i] espeluznantes está Satanás. En mi experiencia propia, y aconsejando a jóvenes desde hace ya varios años, no encuentro forma de sacarlo de la ecuación. 1 Pedro 5:8-9a aconseja:
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe…

Pero, la Escritura afirma que el enemigo ya ha sido vencido (1 Jn. 2:14). Esta verdad define la victoria cristiana: ni la carne, ni el mundo, ni Satanás son invencibles, Cristo los derrotó en la cruz y, por medio de Él, participamos de esa victoria (1 Co 10:13).
El autor de Hebreos (12:1-2) exhorta a poner nuestra enfoque y forma de vivir en Jesucristo. No importa la lucha que enfrentes; las ayudas, técnicas y estrategias no serán suficientes si el Señor no es la base. En todo caso convertirás la moralidad en un ídolo, cayendo así, en otro tipo de pecado.
Quién mejor para vencer la feroz pornografía que otra Fiera, mayor, majestuosa e imponente, quien derrotó la muerte y el Hades (Apocalipsis 1:18). Jesucristo es descrito en Apocalipsis (5:5) de esta manera:
Entonces uno de los ancianos me dijo: «Deja pues de llorar, que el León de la tribu de Judá, el descendiente de David ha ganado la victoria…
¿Por dónde empezar?
Podríamos conversar por horas al respecto y, sin duda, cada caso es distinto; sin embargo, te propongo cuatro «ces» accesibles a todo creyente para avanzar hacia la sanidad sexual.
– Conéctate: Es decir, reconéctate con el Señor (Job 8:5-7). Si eres una persona casada solo la comunión con el Señor podrá ayudarte a intimar con tu cónyuge; esta era la idea de fondo que tenía el papá en Proverbios. En un congreso para jóvenes escuché al predicador mencionar que una pasión se vence con otra pasión. Apasiónate por Dios.
– Conócete: ¿Qué fieras te rondan (físicas o digitales)? ¿cuándo eres más vulnerable? Si trazaras una bitácora de cada vez que cedes a la pornografía cómo sería ese mapa. Conoce también lo que dice la Biblia de ti y del pecado a la luz de la obra de Cristo (Gálatas 5:24).
– Corre: El padre aconsejó de manera creativa a su hijo sobre la pureza; el apóstol Pablo, en cambio, sintetizó ese consejo a su hijo espiritual Timoteo directo y sin rodeos: “huye de lo que te estimule” (2 Timoteo 2:22). Ese sigue siendo el consejo para nosotros hoy.
– Comparte: Te animo a que converses con tu pastor o alguien maduro y de confianza con quien puedas abrir tu corazón para escuchar un consejo bíblico, humilde y amoroso, identificar puntos ciegos, batallar juntos en oración y armar una estrategia que te apasione por Jesús. No hay victoria a solas.
Espero que este artículo pueda animarte a seguir adelante, a retomar la pureza a la que has sido llamada. Vienen a mi mente pasajes bíblicos, experiencias, literatura, y conversaciones que he tenido al respecto, pero solo te recordaré que tenemos al Espíritu Santo de nuestra parte. ¡Ánimo! (Judas 24-25).
[i] Fight the New Drug. (2025). 10 porn stats that will blow your mind. https://fightthenewdrug.org/10-porn-stats-that-will-blow-your-mind/

