Una carta para padres nuevos

Hola, amigo, me llamo Nelson y soy un padre joven, mi hija apenas tiene 2 años, así que puede que no sea el perfil de padre que esperas te escriba una carta, pero te pido que la leas primero.

De seguro estas emocionado por ese bebé que viene en camino y eso es genial. De seguro te imaginas verlo reír, decir papi, correr hacia ti y un montón de cosas más que son geniales.

Sin embargo, me gustaría hablarte de algunas cosas que no suelen decirse, pero que creo que es importante que las sepas. Algunas de ellas pude conocerlas antes, pero me hubiese gustado conocer lo más posible de la paternidad antes y he descubierto que mucho de ello no se habla no porque no se sepa, sino por falta de interés en compartirlo. Así que espero pueda serte útil esta información.

1. La paternidad no existiría sin las madres.

Parece una obviedad y lo es, pero nuestras esposas son importantes no solamente para la gestación sino también para cada aspecto de la vida de familia y por ende de la paternidad. Para ser buenos padres necesitamos ser primero buenos esposos. No podemos ejercer la paternidad de manera independiente de nuestras esposas. Y un momento crítico de esto es cuando acaban de dar a luz, el bajón hormonal es muy grande y provoca sentimientos fuertes. Muchas madres cuando lo experimentan reprimen los pensamientos y sentimientos porque se perciben como inapropiados y en otras ocasiones cuando los expresan son malentendidas y juzgadas. En esos momentos recuerda las palabras de Pedro, en 1 Pedro 3:7 – “Vosotros, maridos, igualmente, convivid con ellas con comprensión, tratando a la mujer como a vaso más frágil, y dándoles honor también como a coherederas de la gracia de la vida”

Si se da alguna situación de crisis con tu esposa por la maternidad recuerda esto y procura pedirle a Dios que te ayude a ser compasivo y amoroso.

Recuérdale verdades bíblicas que contradigan los ataques del maligno que puedan estar calando en su mente, pero con amor y paciencia. Ser buen padre es también ser buen esposo.

2. La paternidad es más que cambiar pañales.

Esos momentos bonitos icónicos de fotografía y de películas, no se ven todos los días ni todo el día tampoco. La paternidad es más cambiar pañales, enseñar, corregir (bastante), felicitar, trasnocharse y muchas otras cosas no glamorosas. Algo importante en medio de esto es la constancia, Deuteronomio 6:4-9, nos habla de la importancia de no descansar de instruir a nuestros hijos en la Palabra de Dios en todo contexto y circunstancia. No es solo leerles la Biblia y orar con ellos (aunque esto para muchos ya parece bastante trabajo), sino también mostrarles cómo esa verdad se aplica en el día a día. Lleva la enseñanza a la aplicación. Si te suena difícil o no sabes cómo hacer esas aplicaciones, mi hermano, no te preocupes, Dios ha prometido darnos sabiduría en abundancia cuando reconocemos que la necesitamos.

3. La paternidad se trata de fidelidad.

Recuerda que el éxito no es tener el hijo más inteligente o ágil, sino ser hallado fiel ante la obra que Dios nos da y que nosotros solo jugamos una parte, el crecimiento lo da Dios. Sé constante pero no olvides que no eres Dios, que no tienes el poder para cambiar personas.

Gálatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

No desmayes hermano mío, en momentos parecerá que todo es por el gusto, pero no creas esa mentira, sigue fiel, y fortalécete en el Señor y en el poder de su fuerza (Efesios 6:10).

4. La paternidad apunta a Cristo.

Finalmente recuerda la paternidad no tiene el propósito de hacerte feliz, sino de hacerte más como Cristo.

Romanos 8: 28-29 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Una de las mentiras que el diablo quiere que creamos de la vida es que esta tiene el propósito de que seamos felices, pero el propósito principal de la vida es glorificar a Dios, y por eso Dios nos hace conforme a su hijo a los que hemos creído en El. Y ese es el bien para el que todas las cosas obran, no es tu felicidad.

SI vives buscando sentirte feliz, encontraras lo opuesto. Sin embargo, te digo algo, si vives buscando a Dios encontraras felicidad.

Te animo a que leas el Salmo 128 y veas las bendiciones que Dios da si vivimos para su gloria.

Bueno amigo mío me voy despidiendo, aunque no nos conocemos te amo porque eres mi hermano y deseo que Dios te dé cada día de su multiforme gracia. Además, espero que esta información te sea útil para cuando estés en este tan bendecido y maravilloso rol.

Y si estás leyendo y ya eres padre espero pueda de igual manera alentarte a seguir fiel en la obra que Dios te ha llamado, el ministerio de la familia es el más importante y lamentablemente el más menospreciado por carecer de reflectores.

Este mundo necesita de padres que busquen hacer las cosas a la manera de Dios. Si algo has aprendido comparte esa información con otros padres o con otros futuros padres; el éxito de cada padre es el éxito de la iglesia en que se haga la voluntad de Dios en este mundo.

Feliz día del padre amado hermano.

Autor Invitado: Nelson Rivera

Panameño, casado con Carolina y padre de Karina. Salvo por la gracia de Dios desde la infancia y desde entonces siempre amante de conocer más a Dios y de Dios.

 

Le encanta enseñar, leer libros y siempre está a la orden para un buen café y una buena conversación. 

 

Pueden seguir a Nelson en Twitter cómo @riveranelson17

4 comentarios en “Una carta para padres nuevos”

  1. Buena lectura para todo hombre, ya sea padre o no, porque aunque nunca lo sea, puede enseñar a los que sí lo serán.

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