Mujeres que brillan

Un capítulo especial

Intentemos recordar algún texto bíblico que mencione: muchas damas, muchos varones, entrega total al Señor y, muchas muestras de cariño. Puede que haya muchos, pero en esta ocasión vamos a concentrarnos en la carta a los Romanos, en su último capítulo, en ocasiones olvidado o subestimado. Este capítulo es más que simples saludos o una escena post-crédito en una película.

Escrita alrededor del año 56 d.C., es tal vez el documento más sobresaliente del apóstol. Esperaba ir pronto a verles, decide escribirles esta carta para preparar el camino antes de su llegada, enseñándoles teología y práctica en medio del debate entre la ley y la gracia. El tema principal de la carta es el evangelio.

Las protagonistas en la despedida

De este capítulo llama la atención que se mencionan con nombre propio varias mujeres a las cuales Pablo describe y exhorta. Si hacemos el ejercicio de contarlas serían alrededor de diez mujeres.

Estas damas compartían varios factores en común: eran pecadoras quienes habían experimentado la gracia y salvación en Cristo, sumado a que tenían una fe vibrante. Todas conocidas de Pablo, algunas muy cercanas.

Pero también poseían factores diferenciadores: dones, personalidad, contextos, nivel de madurez (cap. 14 y 15), unas casadas, otras no.

En este pasaje el Espíritu Santo reconoce el valor y entrega fiel de muchas mujeres de forma bastante personal y especial. La mujer es de inmenso valor para Dios. Es creada a su imagen, dotada de cualidades y propósito en él. Mujer, Dios te ama, te conoce y te llama a brillar. Exploremos tres componentes que permiten a una mujer brillar con la luz de Cristo en su vida.

Una carta de referencia

Los primeros versículos arrancan como una carta de recomendación ministerial. Pablo pasa a resaltar las cualidades de Febe: líder en su congregación, de buen testimonio y sierva. Es la primera que se menciona probablemente porque es una referencia en el servicio. En la misma línea de skills de está María (v.6), judía probablemente; Trifena y Trifosa (v.12), quienes probablemente superaron el buylling en el colegio con semejantes nombres, siendo luego activas en el servicio, posiblemente eran gemelas. Pérsida también es mencionada.

No se destaca en cuál área servían, sino su pasión y la actitud que mostraban. Amiga, no menosprecies tu don, talento o lo que hagas sirviendo al Señor. No caigas en la trampa de la comparación; el ministerio no es una caja de robots femeninos, sino que es un cuerpo. Brillas al servir.

Un reconocimiento

Unos versículos atrás (vv.3-4) se nos presenta un impresionante modelo de matrimonio y esposa: Priscila. Podríamos deducir que no solo era luz en el ministerio exponiendo su vida, sino también en su hogar. Su liderazgo es resaltado en el Nuevo Testamento. Hay diversas propuestas de porqué se nombra primero que su esposo, pero la Biblia no lo explica, no obstante, es innegable que ella brillaba.

Se menciona igualmente otra pareja (v.7) muy reconocida. Junias era una misionera entregada, de quien no descartan algunos exégetas que ella fuese un tipo de apóstol. Madurez incuestionable, estuvo en la cárcel por predicar el evangelio, definitivamente Junias resaltaba en las tinieblas. Aquila y Andrónico eran bendecidos en todo el sentido de la palabra. Brillas al ser fiel.

Una invitación

Todo el pasaje está cargado de cariño. Tu luz como mujer, tu brillo individual luce mejor e irradia más no solo siendo luz en las tinieblas (¡y sigue así!) sino también junto a otras. Siendo amiga. Pablo viene animándoles con esto desde el capítulo 12 porque sabía bien que para que esa iglesia se mantuviese en pie necesitaba vivir como cuerpo y así, enfrentar la oposición de la época. Ciertamente, en toda familia y grupo surgen conflictos, este último capítulo refuta la idea de que es mejor estar solo y más aún, que muchas mujeres juntas es trifulca tarde o temprano.

Si tú, amada lectora, eres creyente, toma esto como un llamado a aprender a ser amiga y crecer en este aspecto. El evangelismo son relaciones, el servicio cristiano es cercanía. Brillas al ser amiga.

Una advertencia

Pablo no ignora lo que enfrentan estos hermanos y les anima a estar firmes en la verdad. Están en medio de una batalla espiritual e ideológica estas personas, de los cuales varios soldados ya han caído en batalla, engañados por su ingenuidad. Este es un paréntesis interesante que hace Pablo aquí para recordarles que tenían que estar alertas. Actualmente la mujer se encuentra en un bombardeo constante de “palabras suaves y halagos” (v.17) buscando distraer de la verdad del evangelio. Ataques que van desde la identidad, su rol como mujer, el fundamento de su valor, entre otros, la mujer necesita hoy más que nunca conocer al Señor íntimamente para conocerse ella misma.

De forma categórica el apóstol les recuerda la victoria que ya tienen ante aquel que es el maestro de todas estas mentiras y filosofías venenosas: Satanás. Lo describe como quien pronto será aplastado. ¡Esto sí es empoderamiento real! pero en el poder de Dios. ¿Cómo puede una mujer vencer las mentiras que flotan en nuestra cultura hoy adornadas de flores y falsa feminidad? Stott considerando el v.19 lo resume en tres preguntas para escanear cualquier concepto. ¿Concuerda con la Escritura? ¿Glorifica al Señor Jesucristo? ¿Promueve el bien? (pág. 471)1. Brillas al comprender la verdad de la Biblia.

Una luz gloriosa

Quizás, mientras leías, recordaste a esa conocida que cree que no es necesario ser cristiana para brillar, ya que confía en sus propias cualidades, personalidad y conocimientos, sin necesidad de pertenecer a ninguna iglesia o religión. Tiene razón. Sin embargo, fue creada para brillar en conexión con el Creador a través de la fe en Jesucristo; es la única forma de cumplir su propósito, por lo tanto, en algún punto de su vida tendrá que responder y tomar una decisión ante el llamado de Aquel que es la luz del mundo.

¿Cómo alumbrar y ser luz para aquella que sufre, aquella que se siente perdida, que no tiene esperanza y no saber qué hacer en medio de la crisis en la que está? Si tomas en consideración la carta a la iglesia en Roma dirigida a ti. ¿Cuáles serían los elogios? ¿Cuáles las advertencias? ¿Cuáles las felicitaciones?

Te invito a celebrar en este mes no solo el ser mujer, sino ser una mujer que puede brillar para la gloria de Dios.

1. Stott, J. (2007). El mensaje de Romanos. Ediciones Certeza Unida.

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